A Hoop le resultaba difícil comprender por qué de cada cuatro putas palabras que empleaba, una tenía que ser sí o sí la puta palabra “puta”. Este episodio duraba ya más de cuatro putos años, en los que había mencionado la puta palabra unas ciento setenta y siete mil putas veces.
En la puta
escuela, la puta de la maestra primero, y la puta de la psicóloga después, le habían aconsejado que
encauzara su puta agresividad en alguna puta actividad deportiva “¿Qué tal si te pones un puto chándal y haces un poco de puta gimnasia?”, habían sentenciado. Acudió a la puta iglesia a buscar consuelo, siguiendo el consejo
de su puto primo. El puto cura le trató de convencer de que sólo encontraría putas respuestas en la figura de la Vírgen
María. No
encontró ni una. Los amigos no le hacían ni puto caso. El único consejo era “líate un puto canuto y déjate de historias”.
Conoció a muchas putas chicas en las barras de
muchos putos pubs, y todas le decían lo mismo: con esa puta
manera de hablar no conseguirás bajarle las putas
braguitas a ninguna puta niña refinada.
Esa tarde, Hoop estaba hecho un puto lío. Salió
de la puta biblioteca sin haber sido capaz de
memorizar una puta palabra para el examen del
puto jueves. Fue al parque a jugar al puto baloncesto. El balón se le escapaba
una y otra vez de las putas manos. Decidió
marcharse a su puta casa. Caminó por las putas calles, bajo la puta
lluvia, con el único cobijo de la capucha de su puta
sudadera. En el trayecto se encontró con un grupo de putos gatos que le maullaron
a coro desde un puto callejón. Entró en el puto portal, absorto en sus putos
pensamientos. Tomó el ascensor hasta el cuarto puto piso. Frente a la puerta,
con la puta llave en la mano, dudo si meterla en
la puta cerradura o si llamar al puto timbre. Hizo
lo primero, aún sabiendo que debía hacer lo segundo.
Al entrar en el recibidor y enfilar el puto
pasillo, se cruzó con un puto cliente de su madre, que salía en ese momento del
dormitorio, ensimismado, tratando de desatascar la puta
bragueta del pantalón.
www.robertfornes.com


De puta madre.
ResponderEliminarPor cierto, no pude estar en Bibliocafé porque tenía un encuentro bloguero en Kafcafé, pero avisa si haces más presentaciones, Ramón Alcaraz me ha hablado muy bien de ti.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola, Ricardo.
ResponderEliminarTe mantendré informado de mis pasos, aunque la forma más rápida es por facebook. Si tienes perfil búscame o dime como buscarte yo a ti.
Gracias por pasarte y por opinar.
Un abrazo.
Me ha parecido brillante, ingenioso y con un final redondo. Felicidades!
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